Informática y ecología son temas que no van desparejados. Es más: muchas veces hemos hecho referencia a noticias de esta guisa. Y es que cuando el ser humano decide crear algo que nos haga la vida más fácil, o bien nos entretenga, inevitablemente el medio ambiente se ve afectado, ya que todo requiere de una infraestructura para que esos objetos nazcan, crezcan y se reproduzcan. Y toda infraestructura, también de forma inevitable, modifica su entorno. La forma en que lo hace (agresiva o pasiva) es lo que determina que una empresa u otra sea más o menos amigable con el entorno que lo rodea.

Los factores que influyen en la relación informática y medio ambiente son amplios y muy numerosos, y muy difícilmente en un solo editorial los podríamos enumerar todos, pero intentaremos hacer un repaso conciso de los más importantes, de los aspectos que resultan clave a la hora de crear productos informáticos y de usarlos, y cómo esas prácticas afectan al medio ambiente.

No se trata de moralizar a nadie ni de crear polémica. El fin de este editorial es que todos seamos conscientes de que el cuidado de lo que nos rodea es algo tan importante como respirar o comer. Muchas veces se requiere tan poco para que mejoren las cosas, para que se dañe menos nuestro entorno, que la diferencia entre hacer algo o no hacer nada es determinante para nuestro futuro y el de mucha gente. No se trata de volvernos ecologistas de repente, ni de vigilar cada uno de nuestros movimientos: con un solo gesto es suficiente para que todo cambie.

Daremos datos sobre la situación actual, también sobre la influencia de las grandes empresas informáticas sobre el medio ambiente (tanto los aspectos buenos como los aspectos malos), y qué cosas podemos hacer nosotros para proteger el medio ambiente. La idea es hacernos una idea general sobre la situación que vivimos y sobre este tema, para que todos los que lo deseen puedan tener una idea aproximada de lo que ocurre y adquirir cierto conocimiento de causa.

Vamos, pues, con este peculiar editorial.

EMPRESA, CONSUMOY DESHECHOS


Los beneficios que la informática ha otorgado a nuestro mundo, sea cual sea la sociedad en la que vivamos, son muy amplios. Velocidad, contenidos ordenados, almacenamiento masivo, espacio reducido, portabilidad y movilidad... Las ventajas son amplias, aunque queda claro que frente a todas ellas, que son evidentes y visibles para todo el mundo, como todo aquello que modifica el entorno, tiene una parte negativa, y es la contaminación. Dicha contaminación se produce: por el consumo energético (y la emisión de materiales nocivos a la atmósfera) o por agresión directa al entorno (con los residuos físicos generados por los deshechos de los aparatos electrónicos).

Hace unos cuantos años este tema no importaba tanto, pero ahora el medio ambiente y el cambio climático son materias que están cada vez más en boca de todos, y las cifras son preocupantes. El campo de la informática es especialmente sensible, ya que se contamina tanto en la fabricación como en el deshecho de materias sobrantes, y eso es algo que comienza a preocupar tanto a consumidores como a fabricantes. En estos casos, una correcta gestión ambiental es la mejor baza para mantenernos en un entorno sostenible y saludable.

Cuando se ingenia un nuevo producto tecnológico, sea el que sea, se contamina desde el primer momento en que se comienza a fabricar en masa. Las propias fábricas consumen energía de todo tipo, desde eléctrica hasta combustibles fósiles, y eso daña el entorno. Una vez creado el producto, el transporte de éste a todas partes del mundo emite más CO2 a la atmósfera, algo que agrava el famoso efecto invernadero. El consumo eléctrico del producto también contamina, al igual que lo hace cuando nos deshacemos de dicho aparato una vez ya no nos sirve.

Como vemos, muchas de las acciones que están detrás de la salida de un nuevo producto tecnológico están ligadas con la contaminación ambiental, y éstas más que ninguna otra actividad, ya que en la fabricación de, por ejemplo, CPUs, intervienen ya no sólo el consumo eléctrico de las plantas de fabricación, sino el empleo de productos químicos tanto en la elaboración como en los materiales empleados. No deshacerse correctamente de estos productos es lo que acaba dañando el entorno.

Aquí es donde entra la gestión ambiental, que no es otra cosa que el uso responsable de energías y métodos empleados en la fabricación de cosas o en la explotación del entorno. Se pueden fabricar, por ejemplo, cajas de ordenador con una gestión ambiental adecuada y no agresiva para lo que nos rodea. Igualmente, dicha gestión ambiental debe tener especial cuidado en la retirada de deshechos tanto en la fabricación como en el proceso de reciclaje de productos inservibles, algo en lo que muchas empresas están entrando poco a poco después de muchos años de absoluta ignorancia o dejadez (o ambas cosas juntas).

Vamos a ver más en concreto cuál es el problema.

LOS MATERIALES TÓXICOS


Pero, ¿exactamente qué es lo que contamina en el campo de la informática, en la fabricación de productos informáticos? Cuando trabajamos con nuestros ordenadores normalmente no pensamos en el proceso que se ha seguido desde que alguien concibió la idea de, por ejemplo, el disco duro que almacena nuestros datos hasta que llega a nuestro hogar. Efectivamente, no pensamos, pero ese proceso está ahí, y vale la pena ser consciente de él, ya que en algún punto puede haberse dañado el medio ambiente mucho más de lo que nos imaginamos. Y ya no sólo eso: algunos de los materiales de los que están hechos los componentes de ordenador pueden ser perjudiciales para nosotros, los usuarios. Veamos esto.


En la creación de ordenadores y componentes relacionados se usan productos y materiales altamente contaminantes. Uno de los más famosos es el níquel tóxico, presente en la mayoría de componentes informáticos. Otro muy conocido son los clorofluorocarbonos (CFC), contenidos en disolventes y agentes limpiadores. De hecho, el CFC se hizo famoso en la década de los ’70, cuando científicos descubrieron que al liberarse a la atmósfera, el cloro se descomponía por acción de la luz solar y dañaba gravemente la capa de ozono, reduciendo su grosor, algo que, como sabe todo el mundo, es perjudicial para la biosfera. Actualmente se ha conseguido minimizar esta agresión a la capa de ozono, pero siguen existiendo productos que la castigan si no se regulan adecuadamente.Otro producto, más conocido aún, es el petróleo. Parece increíble, pero para la fabricación de los chips de una placa base se requiere aproximadamente un litro y medio de esta materia prima o de derivados de la misma (y ya sabemos todos lo contaminante que puede ser el petróleo). Otros materiales nocivos, y que se encuentran en, por ejemplo, tarjetas PCI o tarjetas gráficas, son el berilio o el mercurio. Sólo algunos datos, para hacernos una idea:

  • Para producir un chip de memoria de 2 gramos se utilizan 1,6 kilos de combustible fósil, 72 gramos de químicos y 32 litros de agua.
  • Para producir un PC de escritorio con su correspondiente monitor se utilizan aproximadamente 290 kilos de combustible fósil, 22 kilos de químicos y 1.500 litros de agua.
  • De toda la electricidad que consume un ordenador a lo largo de su vida (considerando tres años de uso), el 83% se utilizó en el proceso de producción, y el 17% restante es la electricidad que consume en su uso diario.
  • El consumo de electricidad de una planta fabricante de chips representa alrededor del 40% de los costos de producción, sobre todo debido a los ventiladores, bombas de aire y aspiradores necesarios en las salas limpias, por lo que podrían conseguir un gran margen de ahorro en los costos si aplicaran técnicas de eficiencia energética.
  • Una planta que fabrica chips consume 7 millones de litros de agua cada día.

Son datos aproximados, pero que no podemos pasar por alto y que se resumen en: consumo elevado de agua, de energía y gran volumen de residuos generados. Plástico, plomo, silicio, aluminio, cobre, acero…, son sólo algunos de las sustancias que se pueden encontrar con más abundancia en los procesos de fabricación, junto a los retardantes de llama, que básicamente protegen a los chips, cables y circuitos impresos de prender y arder. Los retardantes usados con mayor frecuencia son halogenados, y contienen bromo y flúor, cuya incineración libera dioxinas a la atmósfera, algo altamente contaminante. Y ya no sólo eso: estudios han demostrado que la concentración de bromo en la sangre produce desórdenes hormonales (glándula tiroidea), riesgo de cáncer y desórdenes en el desarrollo neuronal.

Más materiales que contienen nuestros ordenadores: arsénico, benceno, tuoleno, cromo hexavalente, disolventes orgánicos (contenidos en las pinturas de las cajas de PC), PVC (en los cables)..., y una lista muy larga que hemos intentado resumir con los componentes más importantes. Y esto sólo en la fabricación...


Fuente: Noticias3D

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